A veces me encuentro con personas que me dicen:
Y lo entiendo. Vivimos rodeados de estímulos, exigencias, notificaciones, expectativas.
Es como si cada día se convirtiera en un gran mercado de tu atención. Todos quieren un trozo de tu energía: la familia, el trabajo, las redes sociales, tus preocupaciones.
Y cuando te das cuenta… tu reserva está vacía.
En mi experiencia escuchando a personas que llegan exhaustas por el ritmo diario, veo algo claro: no basta con tener más energía si no sabes en qué la estás gastando. Si tu vida está llena de “malas hierbas”, todo el fertilizante del mundo solo las hará crecer más rápido.
Esta es una idea que encontré muy bien explicada por Pedram Shojai, maestro de Qi Gong, médico oriental y autor de El Monje Urbano.
Pedram lo explica así:
Vivimos en una época de atajos. Apps, gadgets, suplementos, hacks para optimizar todo. Pero nada de eso sustituye el trabajo paciente de conocernos y aprender a cuidar tu energía de forma consciente.
Él advierte que muchos “biohacks” pueden ser útiles, pero solo si no perdemos de vista la pregunta esencial: ¿para qué quiero más energía?
Si no somos conscientes, terminamos alimentando distracciones y ansiedad en lugar de presencia y propósito.
Me gusta mucho la metáfora que usa Pedram: tu vida es un jardín.
Imagina tus recursos (tiempo, energía, dinero) como el agua que riega ese jardín. Puedes regar las flores, o las malas hierbas.
Él nos invita a reflexionar:
Es una reflexión poderosa. Y necesaria. Porque el problema no es que tengas “poca energía”, sino en qué se te está yendo.
Pedram también defiende el papel de las prácticas corporales conscientes como el Qi Gong o el Tai Chi para calmar la mente.
Él explica que estas disciplinas ayudan a las personas a “atrapar su atención” a través del movimiento, la respiración, y la postura. Porque en lugar de luchar con los pensamientos, usamos el cuerpo como ancla.
Es un enfoque especialmente útil para quienes vivimos con la mente sobrecargada y fragmentada.
Y es algo que he visto en mis propias alumnas de Qi Gong: la capacidad de volver al cuerpo es, muchas veces, el primer paso real para cuidar tu energía y reconectar con la calma y la claridad.
Si quieres empezar por algo sencillo, te dejo esta práctica de Qi Gong para finalizar el día que he preparado para ti. Es una forma accesible de crear un espacio de seguridad, bajar revoluciones y cuidar tu energía al final de la jornada.
Haz clic aquí para ver la práctica de Qi Gong.
Otra de las ideas que Pedram comparte y que resuena mucho conmigo es que no hace falta abandonar tu vida para cuidarte.
No se trata de renunciar a tu trabajo o mudarte a un ashram. Se trata de hacer hueco hoy mismo para prácticas que te nutran.
Tal vez sea madrugar 15 minutos para meditar, reservar media hora para moverte, o simplemente apagar el móvil antes de acostarte.
Aquí puedes descargar la guía gratuita “Calma tu mente en 5 minutos”, con una práctica sencilla para bajar tensión sin cambiar tu vida entera.
Descarga la guía gratuita:
“Calma tu mente en 5 minutos con Mindfulness”
Cuando el día va demasiado rápido y tu mente no para, esta guía te ayuda a frenar un poco por dentro sin tener que cambiar tu vida entera.
Pequeños pasos que pueden mejorar tu día