Imagina que estás caminando por un bosque. El aire es fresco, el sol se filtra entre las hojas, y el canto de los pájaros te envuelve. Pero en lugar de disfrutarlo, tu mente está en otra parte: repasando una conversación pasada, preocupándose por lo que tienes que hacer mañana o recordando algo que olvidaste en casa.
Tu cuerpo está ahí, pero tu mente no.
Este es el estado en el que pasamos la mayor parte del tiempo: distraídos, atrapados en pensamientos sin darnos cuenta de lo que realmente está sucediendo en el presente.
Aquí es donde entra la presencia consciente, una práctica que nos ayuda a vivir plenamente cada momento en lugar de perdernos en el flujo incesante de la mente.
Muchas veces se usa mindfulness y presencia consciente como si fueran sinónimos, pero hay una diferencia importante entre ambos.
Según el psicólogo y autor estadounidense Rick Hanson:
Es decir, el mindfulness es la capacidad de notar lo que está sucediendo en nuestra mente y entorno sin juzgarlo.
La presencia consciente, en cambio, es el estado estable de mindfulness. No es solo notar algo fugazmente, sino estar arraigado en la conciencia misma. Como explica Rick Hanson:
Podemos notar un pensamiento y perderlo al instante, o podemos estar realmente presentes con lo que ocurre, sin aferrarnos ni rechazarlo.
Y aquí es donde mi programa SimpleMente Mindfulness juega un papel clave: nos entrena para fortalecer esa estabilidad, permitiéndonos vivir con más claridad y equilibrio en el día a día.
Vivimos en una sociedad que nos empuja a hacer y tener:
Pero, ¿qué sucede cuando cultivamos la presencia consciente?
En otras palabras, dejamos de medir nuestra vida solo por lo que hacemos o tenemos, y empezamos a experimentarla desde un estado más profundo de existencia.
No se trata de dejar de actuar o de aspirar a objetivos, sino de hacerlo desde un lugar más estable y consciente, sin quedar atrapados en la urgencia constante.
Esto es precisamente lo que trabajamos en SimpleMente Mindfulness: desarrollar una práctica que nos ayude a dejar de reaccionar automáticamente y nos permita habitar el momento presente con más serenidad y equilibrio.
A medida que fortalecemos la presencia consciente, empezamos a notar cambios en nuestra forma de experimentar la vida.
Como dice Rick Hanson:
Este es el verdadero poder de la presencia consciente: nos permite vivir en lugar de solo existir.
Ser más consciente no es algo que suceda de la noche a la mañana. Es una habilidad que se cultiva con la práctica.
Aquí tienes un ejercicio sencillo para comenzar: Un minuto de presencia consciente.
Pequeñas pausas como esta pueden cambiar radicalmente la forma en que experimentamos el día a día.
Si te interesa profundizar en este entrenamiento de la atención plena, en SimpleMente Mindfulness te acompaño paso a paso para fortalecer esta capacidad y aprender a vivir con más calma y claridad mental.
Si quieres aprender cómo calmar tu mente en solo 5 minutos al día, he preparado una guía gratuita con estrategias sencillas para conectar con el presente y entrenar la presencia consciente.
Descárgala aquí abajo y comienza a vivir con más presencia y tranquilidad.
Porque la vida no está en el pasado ni en el futuro. Está sucediendo ahora. No dejes que se te escape.